Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Normal 0 21 MicrosoftInternetExplorer4 /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman";} El claustro se encuentra en la parte central de las dependencias monásticas, rodeado por ellas y organizando su distribución. Es de planta cuadrada, de dos pisos elevados en ladrillo y pequeñas dimensiones. Se encuentra casi totalmente reconstruido, aunque se ha mantenido en la medida de lo posible una cierta fidelidad a las formas originales. Cada galería consta de seis tramos, cubriéndose los de la planta baja con crucería sencilla que apoya en ménsulas poligonales, y presentando cubierta plana en el superior. Se ajusta en su trazado al modelo tradicional de los claustros medievales mudéjares, adoptando la sobriedad, armonía y sencillez estructural del gótico levantino, abovedando sus galerías con crucería sencilla y disponiendo en el patio interior sólidos contrafuertes de sección rectangular que reciben los empujes interiores y separan los arcos. Es en la apertura de las galerías al patio, donde se hace patente la influencia renacentista; en la planta baja se dispusieron arcos de medio punto cobijando pares de vanos de medio punto sobre columnas y un óculo superior; en la planta primera se abrió únicamente una ventana en cada fachada, presentando el mismo esquema que los vanos de la galería inferior pero suprimiendo el óculo. La composición de los vanos de esta planta del claustro es muy característica del siglo XVI aragonés. Reaparece, por ejemplo, en el claustro del convento franciscano de la Purísima Concepción de Ariza, fundado en 1590. Los vanos originales fueron posteriormente cegados y se abrieron nuevos huecos que modificaron sustancialmente la composición; la restauración ha restituido los vanos originales. El proceso de reconstrucción del conjunto ha respetado los elementos y composición originales en la medida de lo posible, si bien utilizando materiales contemporáneos.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002